La
ansiedad se define como una emoción compleja, difusa y desagradable que se
expresa por un sentimiento de temor y tensión emocional y que va
acompañada de sintomatología somática. La ansiedad suele basarse en
interpretaciones distorsionadas de la realidad. Una cualidad básica de la
ansiedad es su carácter anticipatorio, es decir cuando aparezca la
ansiedad ante una situación determinada, la mente de la persona
reaccionará cuando esta situación vuelva a repetirse, apareciendo
anticipatoriamente. La ansiedad también puede aparecer simplemente al
imaginar la situación negativa para la persona, e incluso puede llegar a
hacerla renunciar a esa situación. Los trastornos de ansiedad tienen una
incidencia mayor en las mujeres que en los hombres.
Si
bien la ansiedad normal, es decir la que aparece en todas las personas en
un momento determinado, es un mecanismo universal, que en condiciones
normales mejora el rendimiento y la adaptación al medio social, laboral o
académico, y que no permite ponernos alerta ante sucesos comprometidos;
cuando sobrepasa determinados límites, cuando se vuelve desproporcionada,
acaba por convertirse en un problema de salud, impide el bienestar, e
interfiere notablemente en las actividades sociales, laborales e
intelectuales. El sujeto se siente paralizado con un sentimiento de
indefensión y, en general, se produce un deterioro del funcionamiento
psicosocial y fisiológico. La ansiedad, por tanto, presenta grados de
diferenciación cuantitativos, que nos lleva de lo normal a lo patológico.
La mejora espontánea de los trastornos de ansiedad (sin consulta y sin
tratamiento) es improbable. Sólo se produce en muy pocos casos. Por el
contrario, en la mayoría de los casos la ansiedad tiende a mantenerse, e
incluso a extenderse y a generalizarse. Tratar de sobreponerse a base de
fuerza de voluntad, como piensa algunas personas, no es efectivo. Estamos
hablando de que los trastornos de ansiedad, en su conjunto, son la
enfermedad psiquiátrica más frecuente. Querer que los síntomas
desaparezcan no es suficiente. Lo más conveniente es tratarse lo antes
posible.
La ansiedad no desaparece nunca, solo disminuye. Es muy normal que la
ansiedad haga aparición en la vida de una persona si las habilidades
sociales (capacidad aprendida de percibir, de entender y de responder a
las exigencias y demandas de las situaciones sociales) de ésta son
escasas. La ansiedad es, además, un componente importante de otros
problemas: problemas de alimentación, problemas sexuales, problemas de
relación personal, dificultades de rendimiento intelectual, molestias
físicas, etc.
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